jueves, 5 de noviembre de 2009

Vórtice del tiempo II


Y ésto era lo que la chica intentaba escribir:

"Era fácil para ella. Ella era la destrucción. Era fácil destruirlo todo, hacer su trabajo y seguir hacia delante.

Por eso le dieron un cuerpo humano, una familia humana, un corazón humano.

Sabían que sólo era cuestión de tiempo que se planteara su verdadera procedencia, el derecho que tenía a hacer todo eso. Cuestión de tiempo, que deseara el éxito, conocer el amor, tener un trabajo normal.

Y custión de tiempo que olvidara.

Pero la diosa del Destino estaba también esperándola, hablándole en sueños:

"Si las cosas no acaban, si no sigues tu camino, ellos también acabarán perdiéndose a sí mismos."

La destrucción olvidó de todas maneras.

Lo primero que te enseñan en este mundo, es a que no te consideres tan importante.

Un amigo murió. Era alguien a quien no veía desde su infancia. Se despertaron multitud de recuerdos, cosas que habían hablado, vivido juntos.

Le hizo recordar, volverse de nuevo a sus sueños.

Su ira interior creció. "Nunca nada será lo mismo. Todo parece igual exteriormente, pero sé que dentro de mí nada será lo mismo. Ya no podré mentirme a mí misma sobre algunas cosas."

"Olvida, olvida de nuevo", le gritaban las voces roncas de aquellos que el destino ya había decidido hace mucho mucho tiempo dejar atrás, y que se resistían a perder a su presa.

De esa manera, sin saberlo, accionaron el mecanismo en su interior que le permitía acabar con todo aquello que su verdadera alma considerara necesario acabar. De esa manera, las mismas fuerzas que habían intentado atraparla sellaron su propia destrucción.

"Estas cosas eran mentira, no volveré a pensar en ellas,
merezco mi dignidad", se dijo, inconsciente de las consecuencias. Como alguien que pisa un hormiguero sin darse cuenta."

miércoles, 21 de octubre de 2009

DIBUJOS

Como estoy aprendiendo dibujo voy a ir digitalizando algunas cosas.



Sirena de arcano
La pantera que no quería atacarme




Michael Jackson en el desierto invisible


miércoles, 2 de septiembre de 2009

La majestad Reina de las Lagartijas se ha mostrado muy emocionada con mi trabajo. Sólo espero verla satisfecha también en el futuro


Sargantana, lagartija ibérica. Pinté esta camiseta con ese motivo a petición del hombre que la lleva. Como no suelo pintar camisetas me costó cierto trabajo hacerme con la superficie. El resultado final, afortunadamente, se parece mucho a lo que había pensado. La idea de esta lagartija, parecida a muchas otras, (yo misma suelo dibujarlas en los márgenes de los apuntes) era que su simbología masculina se equilibrara con la forma de luna de la cola, pero sin que se notara mucho. Todo lo que se puede hacer con dos colores. Sólo falta que se la ponga.

domingo, 26 de julio de 2009


CORAZÓN SAGRADO

COSAS LEÍDAS EN CAMISETAS, CARTELES, BALDOSAS

Me faltan sólo dos personas para hacer un trío

Franco ha muerto: terapia de grupo

La justicia no siempre es correcta

Nada da igual

Conócete. Acéptate. Evoluciona.

Cuidado con el perro

Boys lie

martes, 7 de julio de 2009

Michael Jackson ha muerto


Esas fueron las primeras palabras que leí ese día en la web.

¿Se lo había llevado la nave espacial?

¿Habría fingido su propia muerte?

¿Se íba a montar la de Dios?

Se ha montado El Circo, con mayúsculas.

Un circo estridente, enorme, tenebroso, mezcla de amor, con intereses de todo tipo, con amigos dolidos, personas que no habían hablado nunca. Estados Unidos reclamándolo como suyo, todo el mundo reclamándolo como suyo.
Cuando era una niña y le veía viajar de gira por todos los países, como si llegara un rey, o un buda, o simplemente alguien que cantaba tan bien que nos había dejado flipados, no dejaba de tenerle cierta compasión.
Como a un niño invitado a una fiesta de mayores, intentando hacerlo todo lo mejor posible.

Alguien que conocí, cuando George Harrison murió, me mandó un mensaje al móvil, "un ángel más que vuelve al cielo".

Yo no sé si está en el cielo o en otro lugar, ni dónde merece estar la gente,
pero sí creo que todos merecemos un mundo mejor.

Hasta luego, Michael.

Todos mis respetos a toda esa gente que lo quería tanto y está tan fastidiada.
Dicen que la muerte no existe, que nosotros la vemos así, pero que no es el final.
Ojalá todo este dolor tampoco sea el final.

La nave se va alejando. Y con un resplandor, acelera y desparece entre las estrellas.

miércoles, 3 de junio de 2009

LOS PÁJAROS Y EL AGUA


En la laguna Estigia, en donde los muertos sienten por última vez el paso del tiempo, vivían también seres etéreos en el agua, venidos de mares lejanos, perdidos en la inmensidad.

Esta es una historia de cómo se escapa una mujer de la muerte.

Muerte que llega por sorpresa, que de pronto te coloca en aquella triste laguna, en la que tu camino sin dejar de ser lineal pierde el misterio de no saber a dónde te va a llevar.

Esta mujer dejaba atrás familia, amigos, inquietudes. Ella sentía que a pesar del coma que había atravesado durante los últimos seis meses, su vida seguía teniendo sentido. Ella no debería estar muerta.

El barquero la miraba, impotente y compasivo.
Era una mujer joven, no rozaba la treintena. El paso al otro lado había borrado de su imagen todo rastro de dolor, enfermedad y sufrimiento.
El traje de éter que la cubría dejaba traslucir sus formas redondas, firmes y jóvenes. Sus ojos brillaban con inquietud.

Miraba a lo lejos, sin misericordia. Miraba hacia el agua, donde veía formas casi humanas, o humanas por momentos, que a veces brillaban con fosforescencia.

El barquero seguía remando. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿No decían que allí, en el otro lado, no había tiempo?

Pero claro, este viaje era un tránsito, un tránsito a un lugar que no conocía, sobre el que no podía hacer preguntas.

En su mente, oyó las voces del agua:

"Ven con nosotros, acércate, nosotros somos la entrada a un nuevo despertar..."

Despertar.

Las pocas veces que por algunos segundos, o minutos, había sido consciente de su coma, sólo había pensado en una cosa: despertar.

Las enfermeras lo interpretaban como una crisis. Su deseo de hacer reaccionar a su cuerpo le provocaba temblores, vómitos, desórdenes de todo tipo. Y finalmente, el regreso a un lugar intermedio, entre los vivos y los muertos.

Los pájaros habían comenzado a cantar, todos a la vez, como si amaneciera. Había muchos pájaros en las orillas de la laguna Estigia. Tantos, que su cantar íba subiendo de volumen, hasta hacerse ensordecedor.

En ese momento, la joven mujer saltó al agua.

Su estructura comenzó a mutar, a hacerse como la de los seres del agua, que la recibieron. Se hizo indistinguible de uno de ellos y se alejó bajo el agua, entre una multitud.

Barca y barquero desaparecieron en el aire, sin rastro, dejando sólo la laguna, las orillas con su profusa vegetación y el canto de los pájaros, incesante y agudo.


FIN