domingo, 26 de julio de 2009


CORAZÓN SAGRADO

COSAS LEÍDAS EN CAMISETAS, CARTELES, BALDOSAS

Me faltan sólo dos personas para hacer un trío

Franco ha muerto: terapia de grupo

La justicia no siempre es correcta

Nada da igual

Conócete. Acéptate. Evoluciona.

Cuidado con el perro

Boys lie

martes, 7 de julio de 2009

Michael Jackson ha muerto


Esas fueron las primeras palabras que leí ese día en la web.

¿Se lo había llevado la nave espacial?

¿Habría fingido su propia muerte?

¿Se íba a montar la de Dios?

Se ha montado El Circo, con mayúsculas.

Un circo estridente, enorme, tenebroso, mezcla de amor, con intereses de todo tipo, con amigos dolidos, personas que no habían hablado nunca. Estados Unidos reclamándolo como suyo, todo el mundo reclamándolo como suyo.
Cuando era una niña y le veía viajar de gira por todos los países, como si llegara un rey, o un buda, o simplemente alguien que cantaba tan bien que nos había dejado flipados, no dejaba de tenerle cierta compasión.
Como a un niño invitado a una fiesta de mayores, intentando hacerlo todo lo mejor posible.

Alguien que conocí, cuando George Harrison murió, me mandó un mensaje al móvil, "un ángel más que vuelve al cielo".

Yo no sé si está en el cielo o en otro lugar, ni dónde merece estar la gente,
pero sí creo que todos merecemos un mundo mejor.

Hasta luego, Michael.

Todos mis respetos a toda esa gente que lo quería tanto y está tan fastidiada.
Dicen que la muerte no existe, que nosotros la vemos así, pero que no es el final.
Ojalá todo este dolor tampoco sea el final.

La nave se va alejando. Y con un resplandor, acelera y desparece entre las estrellas.

miércoles, 3 de junio de 2009

LOS PÁJAROS Y EL AGUA


En la laguna Estigia, en donde los muertos sienten por última vez el paso del tiempo, vivían también seres etéreos en el agua, venidos de mares lejanos, perdidos en la inmensidad.

Esta es una historia de cómo se escapa una mujer de la muerte.

Muerte que llega por sorpresa, que de pronto te coloca en aquella triste laguna, en la que tu camino sin dejar de ser lineal pierde el misterio de no saber a dónde te va a llevar.

Esta mujer dejaba atrás familia, amigos, inquietudes. Ella sentía que a pesar del coma que había atravesado durante los últimos seis meses, su vida seguía teniendo sentido. Ella no debería estar muerta.

El barquero la miraba, impotente y compasivo.
Era una mujer joven, no rozaba la treintena. El paso al otro lado había borrado de su imagen todo rastro de dolor, enfermedad y sufrimiento.
El traje de éter que la cubría dejaba traslucir sus formas redondas, firmes y jóvenes. Sus ojos brillaban con inquietud.

Miraba a lo lejos, sin misericordia. Miraba hacia el agua, donde veía formas casi humanas, o humanas por momentos, que a veces brillaban con fosforescencia.

El barquero seguía remando. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿No decían que allí, en el otro lado, no había tiempo?

Pero claro, este viaje era un tránsito, un tránsito a un lugar que no conocía, sobre el que no podía hacer preguntas.

En su mente, oyó las voces del agua:

"Ven con nosotros, acércate, nosotros somos la entrada a un nuevo despertar..."

Despertar.

Las pocas veces que por algunos segundos, o minutos, había sido consciente de su coma, sólo había pensado en una cosa: despertar.

Las enfermeras lo interpretaban como una crisis. Su deseo de hacer reaccionar a su cuerpo le provocaba temblores, vómitos, desórdenes de todo tipo. Y finalmente, el regreso a un lugar intermedio, entre los vivos y los muertos.

Los pájaros habían comenzado a cantar, todos a la vez, como si amaneciera. Había muchos pájaros en las orillas de la laguna Estigia. Tantos, que su cantar íba subiendo de volumen, hasta hacerse ensordecedor.

En ese momento, la joven mujer saltó al agua.

Su estructura comenzó a mutar, a hacerse como la de los seres del agua, que la recibieron. Se hizo indistinguible de uno de ellos y se alejó bajo el agua, entre una multitud.

Barca y barquero desaparecieron en el aire, sin rastro, dejando sólo la laguna, las orillas con su profusa vegetación y el canto de los pájaros, incesante y agudo.


FIN

viernes, 20 de marzo de 2009

THE MORNING AFTER

Tienes mi corazón entre tus manos,

pero no parece importarte.

Me transformo en agua

cada vez que llego a ti...

Cada día me he preguntado tu nombre,
de dónde venía tu ira,

cada día luchando contra un poder invisible,

sin lugar a dudas,

tu ángel te abandonó.

Y aún así, cada día, me pregunto

de dónde habrás salido.

Es muy fácil para mí,

dejar mi corazón en paz,

no volver a pensar en ti,

no agarrarme a esto nunca más.

Pero hay una promesa de dicha en tu voz, hay
una promesa de dicha en tu voz,
y sé que en tus manos se escriben canciones
de amor,

que todo, menos quizá la muerte

tiene solución.

Con mis ropas rotas, frente al mar,
oscuro y en llamas,
me pregunto si queda esperanza
si queda sitio en este mundo,
para nuestro amor.

sábado, 14 de febrero de 2009

Sueños y lo sobrenatural

Dimensiones

Son los diferente puntos de vista de la realidad. Dimensión 1: Me duermo. Dimensión 2: Estoy siendo llevada por un caballo blanco a una esfera superior. Dimensión 3: la gente que me rodea, con sus propias dimensiones. Dimensión 4: la gente que me rodea, de nuevo, en todo el mundo, hablando miles de lenguas distintas. Otra dimensión: el lugar donde quieres ir cuando te aburres o te agobias. [AD AETERNUM] No es muy profundo. Debe ser que tengo demasiado sueño.

Lo viejo y lo nuevo

El mundo es un lugar nuevo cuando despiertas.
No escuches a quien te diga que no es así.
Cada noche escuchas voces nuevas en tus sueños.
Los niños traen nuevos sueños.Los siglos han pasado.El mañana es una ilusión.
Cada mañana, el ayer nos avisa con sus tormentas;
la noche que sigue,
miles de personas habrán pensado,
soñado, crecido.


Apuntes sobre la privacidad en internet.


¿Se fueron ya? Preguntó una niña al aire, escondida en el armario de sus pensamientos. La casa era tan grande. Imposible saber si se habían ido desde allí. Había que salir de aquel armario. La niña se armó de coraje y salió, intentando hacer el menor ruido posible.
El cuarto estaba desordenado. Habían registrado.

Las ventanas, abiertas de par en par, dejaban entrar un sol esclarecedor. Esa clase de sol al que sabes que no puedes ocultar nada. El viento movía las cortinas blancas.
La niña sólo se atrevió a asomarse un poco.

No había nadie en el jardín.

El sol la pinchó el carrillo y durante ese instante se sintió consolada. Bajó con cuidado las escaleras, intentando no hacer crujir la madera. Desde arriba no parecía haber nadie. "Se habrán ido ya", pensó para sí.

Oyó maullar al gato, como pidiendo atención. Bajó.
La salita también estaba revuelta, los libros esparcidos por el suelo, las revistas rotas, ¿qué intentarían encontrar? Un sonido en el piso de arriba. Pasos pesados, de hombre maduro. La certeza de no estar sóla. "No puede ser, vengo de allí." Nada.

La niña despierta en su cama. Todo está en orden. Es de noche. Grita: "¡mamá, papá! Sus padres le mienten, le dicen que no ha pasado nada, que lo ha soñado. Se miran entre ellos, preocupados. La dejan sóla.

Ella se levanta y abre el armario. La ropa del sitio donde se había escondido está aplastada por el peso de su cuerpo.
"Se han olvidado de colocar esto", piensa.

¿Por qué sus padres le mienten? ¿Qué buscaban los hombres con abrigos oscuros? ¿Qué había sucedido desde esa mañana? Se acerca a la ventana. La abre. La noche es fresca y tranquila. La niña vuelve a la cama. Sabe que algo se ha ido para siempre. Ahora ella tendrá también que mentir para seguir viva.